Hay cosas que siempre se supieron, aun sin querer saberse, y siempre se dijeron, aunque se dijeran bajo las formas del relato mítico, o de la construcción de un espacio indefinible entre pesadilla o realidad, o de la confusión de pensamientos en un estado emocional alterado. Los límites muchas veces borrosos entre amor y abuso, entre consentir y no hacerlo, entre sumisión y respeto, entre pasión y propiedad privada de los cuerpos familiares, entre ausencia e idealización de aquel a quien se ama, por tratar de nombrar algunos.
